Hoy he estado viendo pozos donde queremos hacer desarrollar programas de potabilización de aguas y diagnosticando afecciones a los cauces y acuíferos de distintas zonas. Al final del día llegamos a la última aldea junto al lago ILOPANGO.

Don Pedro nos dice que la gente enferma de diarreas y cólicos, y al ver los pequeños pozos junto a los sitios donde hacen sus necesidades comprobamos que los acuífero deben de tener organismos fecales. Al pasear junto a estos señores, me fijo en las manos de todos ellos de color caoba, arrugadas por el tiempo, e imagino que son la historia de sus vidas, de la dureza del campo, manos fuertes, y que un día fueron útiles para arrancar los frutos de la tierra para poder tener una vida nada fácil, que carece de lujos y banalidades pero que llevan con la dignidad de vivir en paz consigo mismos.
Estoy a punto de terminar este Proyecto Humanitario que para mi ha sido una experiencia de donar mi tiempo y a cambio llevarme la mochila llena de humildad y gratitud. Gratitud a todas aquellas personas que durante estos días me dieron frijoles cocinadas en pequeñas cocinitas, que me abrieron sus corazones para poder ver sus modos de vida, que me han abierto los ojos (una vez más) de lo afortunado que soy.
Vuestro amigo Toni
No hay comentarios:
Publicar un comentario